Entrevista a Albert Jané en La Vanguardia
De veterinario a bodeguero: vocación por la viña
Aunque Albert comenzó estudiando veterinaria, pronto descubrió que su verdadera pasión estaba en el mundo del vino. Para él, ser bodeguero no es un trabajo: es un estilo de vida, una entrega total a la viña y a su evolución.
Su familia tiene una tradición vitivinícola que se remonta a generaciones, pero Albert quería encontrar su propio camino: primero con Acústic, en la DO Montsant, luego con proyectos en Priorat como Ritme, y finalmente volviendo a sus orígenes con marcas como Autòcton y Mas Vilella en el Penedés, en honor a su legado familiar.
De veterinario a bodeguero: vocación por la viña
Aunque Albert comenzó estudiando veterinaria, pronto descubrió que su verdadera pasión estaba en el mundo del vino. Para él, ser bodeguero no es un trabajo: es un estilo de vida, una entrega total a la viña y a su evolución.
Su familia tiene una tradición vitivinícola que se remonta a generaciones, pero Albert quería encontrar su propio camino: primero con Acústic, en la DO Montsant, luego con proyectos en Priorat como Ritme, y finalmente volviendo a sus orígenes con marcas como Autòcton y Mas Vilella en el Penedés, en honor a su legado familiar.
Montsant: una tierra humilde con un gran potencial
Jané recuerda cómo Montsant era considerada una zona poco productiva, con viñedos viejos y condiciones climáticas exigentes. Precisamente en esa aparente dureza encontró su mayor atractivo: la posibilidad de expresar la personalidad del terroir en cada botella.
Según él, los grandes vinos no se hacen solo con técnica, sino escuchando y cuidando la viña, fomentando su carácter auténtico y la historia que transmite. En este sentido, ensalza el trabajo de los viticultores mayores que “han aguantado esos viñedos durante años”, manteniendo viva una tradición que hoy permite elaborar vinos con identidad propia.
Filosofía de elaboración: honestidad y respeto
Para Jané, la mejor barrica es la que no se nota. Sus vinos buscan transmitir la fruta, la vida y la complejidad natural del viñedo sin artificios. Esta filosofía de autenticidad por encima de la corrección técnica se refleja en cada uno de sus proyectos.
En palabras del propio Albert: “Los enólogos lo único que hacemos es escuchar la viña y cuidarla. Los grandes vinos son vinos de grandes viñas”.
Un proyecto con raíces profundas
Tras años forjando su camino fuera de casa, Jané ha regresado al Penedés para cuidar el legado familiar y proyectarlo hacia el futuro. El retorno a la finca familiar y la posibilidad de elaborar vinos como Mas Vilella, plantada por su padre en 1984, representan para él el mayor honor y símbolo de continuidad generacional.
Te invitamos a leer la entrevista completa y a descubrir —o redescubrir— los vinos de Albert Jané a través de este enlace: Comer - La Vanguardia